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Las fases y ciclos del sueño

Las fases y ciclos del sueño

El sueño es un proceso fisiológico de vital importancia para la salud del ser humano. 

Ante la pregunta de "¿por qué dormimos?" hay múltiples respuestas al respecto:

  • Para el restablecimiento o conservación de la energía
  • Para la eliminación de radicales libres
  • Para la regulación de la actividad eléctrica cortical
  • Para la regulación térmica
  • Para la activación inmunológica
  • Para la regulación metabólica y endocrina
  • Para la consolidación de la memoria
  • Etc. 

A lo largo de la noche pasamos por varias fases y ciclos del sueño mientras dormimos. En el sueño nocturno de un adulto de unas ocho horas de duración podemos encontrar 4/5 ciclos de unos 90 minutos, durante los cuales se pasa por los siguientes estadios:

Fase 1: somnolencia o inicio del sueño ligero. En esta fase es muy fácil despertarse y la actividad muscular disminuye paulatinamente. 

Fase 2: en esta fase disminuyen la temperatura y frecuencia cardíaca.

Fases 3 y 4: es conocido como sueño de ondas lentas o como sueño no MOR, es decir, sin movimientos oculares rápidos. Es la fase del sueño más profunda. 

Fase 5: la última fase se conoce como sueño MOR. Se caracteriza por la presencia de movimientos oculares rápidos y frecuencia cardíaca y respiratoria irregular. Durante esta fase se producen la mayoría de las ensoñaciones. Cuando una persona se despierta durante la misma suele recordar vívidamente el contenido de los sueños. 

El sueño no MOR tiene una duración de entre 70-100 minutos y el sueño MOR, a su vez, dura entre 5-30 minutos. 

Para poder darnos cuenta de la importancia que tiene el sueño en nuestras vidas cabe recalcar algunas de las afecciones cognitivas que produce la falta de sueño:

  • Atención variable e inestable, e incremento de los errores de comisión y omisión. 
  • Prolongación del tiempo de reacción. 
  • Disminución de la memoria de corto plazo. 
  • Afección de tareas cognitivas. 
  • Toma de decisiones arriesgadas. 
  • Alteración de la capacidad de juicio. 
  • Alteraciones del estado de ánimo: irritabilidad, enojo, etc. 
  • Fatiga excesiva y presencia de "microsueños involuntarios".
  • Etc. 

Con todo esto, podemos ver que el sueño no es una pérdida de tiempo, como muchos creen, sino un proceso fisiológico con una importancia innegable y que unos malos hábitos de sueño producen consecuencias a corto y a largo plazo. 

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